
El balance de la experiencia inmigratoria ultramarina a la Argentina es el de millones de trayectorias individuales, familiares, grupales, diversas y semejantes a la vez. Es la historia de personas que construyeron una trama de identidades que dio en llamarse la sociedad argentina.
La inmigración generó impactos apreciables en la "modernización" de la Argentina y en el encuentro con su "destino manifiesto". En un país carente de dos de los factores de la producción - trabajo y capital - el aporte del primero desde fines de 1800 hasta mediados del siglo XX, fue relevante para construir un país nuevo: con menor inversión de capitales, el crecimiento hubiera sido más lento; sin trabajadores y trabajadoras, hubiera sido imposible.

En el terreno social el aporte de la inmigración contribuyó a generar una sociedad abierta en la cual la movilidad social fue horizonte de expectativas. Aunque no faltaron, sin embargo, los prejuicios y las imágenes negativas respecto a la inmigración.