
Panamá es la estrecha y cimbreante cintura de América, el lugar donde hace tres millones y medio de años emergieron del fondo marino, en una explosión de islas y cordilleras, las tierras que unieron el norte y el sur de América y donde se cortó la comunicación entre los océanos.
El nacimiento del istmo panameño produjo la corriente del Golfo de México que cambió el clima del planeta, grandes migraciones de animales y plantas recorrieron el estrecho canal de tierra entre norte y sur, fue, en palabras de los expertos "el evento natural más importante en la superficie de la tierra en los últimos sesenta millones de años".

El país se convirtió en un polo de atracción de inmigrantes muy importante a partir de 1850 con la construcción del ferrocarril transístmico, y se reactivó su función histórica de tránsito de mercancías y personas al convertirse en zona de paso de los empresarios, los aventureros y los buscadores de oro que se dirigían a California. Trabajadores de todas partes del mundo, especialmente chinos, llegaron a Panamá a construir el ferrocarril porque el país contaba con muy poca mano de obra (138.108 habitantes en 1851, o sea 1.8 habitantes/km2.). Panamá siguió siendo desde entonces uno de los países del mundo más pequeños con mayor proporción de inmigrantes con relación a la densidad de su población, situación que no ha cambiado hasta la segunda mitad del siglo XX. La afluencia de trabajadores siguió más tarde al iniciarse las obras de construcción del Canal interoceánico con los franceses de la Compagnie Nouvelle de Ferdinand de Lesseps y luego con el gobierno norteamericano, que finalmente fue quien llevó a término la construcción.