
En su primera acepción, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua establece que legislación es el 'conjunto o cuerpo de leyes por las cuales se gobierna un estado o una materia determinada'.
Las leyes, para cumplir su función de ayudar al gobierno de una nación, han de seguir una evolución, cambiando y adaptándose a las necesidades de la sociedad en la que se promulgan. La legislación sobre emigración elaborada por España no ha sido una excepción, y el análisis de su contenido refleja los cambios que se han producido en este país desde la aprobación de la primera ley de emigración en 1907, hasta la última aprobada hasta la fecha sobre este tema, la Ley 40/2006 de 14 de diciembre del Estatuto de la Ciudadanía en el Exterior.
Las primeras leyes para la regulación de la emigración se promulgaron a partir de 1850. Durante el proceso de colonización de América, hubo diversas leyes que regularon la emigración, aunque no se usaba este término para referirse al hecho migratorio. No obstante, la emigración solía estar prohibida, bajo pena de que los bienes del emigrante fueran confiscados.
El concepto de emigración comenzó a aplicarse en la legislación española a partir de las Cortes de 1810-13. Por tanto, se trata de un término que ha surgido y se ha desarrollado dentro del constitucionalismo. Es decir, el derecho a emigrar es un derecho fundamental del individuo.
De todos modos, en el desarrollo de la legislación sobre emigración se pueden destacar dos grandes bloques:
1. El primero hace referencia al periodo entre 1907 y 1971, en el que se promulgaron las cuatro leyes de emigración que ha tenido España en el siglo XX, y que coincide con la época en la que España ha sido, fundamentalmente, un país emigrante.
2. El segundo se refiere al periodo entre la promulgación de la última ley de emigración y la actualidad. En este periodo el país ha pasado a ser un país receptor de inmigrantes ; además, se ha producido un cambio fundamental en la sociedad, con la aprobación de la Constitución Española el 6 de diciembre de 1978. Por tanto, en este periodo no ha sido tan necesario regular los cauces en los que se produce la emigración, como proteger los derechos de los que emigraron, y aún hoy emigran.
Por otro lado, la definición de emigrante imperante en los distintos momentos de esta evolución resulta un claro indicador del modo en que ha evolucionado la legislación sobre emigración.
A continuación os invitamos a que nos acompañéis en un recorrido por la historia de la legislación española sobre emigración.
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