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Una gallega llamada Cándida

Los emigrantes españoles no han sido la excepción al injusto tratamiento basado en estereotipos  que, de un modo bastante habitual, suele hacerse de las personas y colectividades que emigran a otro país y que, con toda probabilidad, hoy sufre en carne propia una parte de nuestros inmigrantes. Incultura, temor a lo diferente, falta de humanidad... la escala de razones resulta de lo más diversa pero las consecuencias de estas manifestaciones siempre son las mismas: hacen sufrir a quienes las padecen y empobrecen a quienes las protagonizan.

No nos viene mal traer a la memoria aquellos tiempos, aún muy recientes, en que fuimos nosotros los ridiculizados; cuando ser "gallego" o, peor aún, "gallega"- era fuente de chanzas o insultos para no pocas mentes estrechas.

La famosa serie de películas sobre "Cándida", una criada pobre que -emigrada de Galicia- se instaló en tierras cubanas, es un ejemplo interesante que ilustra tales comportamientos, vividos en este caso en nuestra propia piel. Y, de la mano del coordinador en Cuba de nuestro Banco de la Memoria, hemos querido compartirlo este mes con nuestros lectores y lectoras, como estímulo a la reflexión. También vale la pena que recordemos - y emulemos- a quienes luchan, en todos los tiempos y lugares, por combatir cualquier tipo de visión estereotipada de los seres humanos y que, en este episodio concreto, están representados por el incansable periodista Fuco Gómez, quien hace apenas seis décadas se tuvo que emplear a fondo en sus denuncias sobre esta cuestión. No importa que lo hiciera contracorriente, ahí sigue su palabra vigente hoy como antídoto de cualquier manifestación de racismo y xenofobia. Moros, negros, indios, guajiros, "GALLEGOS" todos somos distintos, todos somos lo mismo.

¿QUIEN ERA CANDIDA?

Nos encontramos en los albores de los años cuarenta. Los medios de comunicación en Cuba, habían creado para entonces, de forma general, una imagen estereotipada de ciertos grupos raciales, sexuales y nacionales. Dentro de estos sectores marginados del discurso de los elogios estaban los españoles, y muy especialmente los gallegos.

La inserción en 1939, dentro del cine latinoamericano, de la serie de películas cuyo personaje protagonista era una gallega llamada Cándida trajo las más airadas protestas de los emigrados, sobre todo entre los más defensores del nacionalismo gallego.

¿Quién era Cándida? Este personaje representado por la actriz argentina Nini Marshall era una gallega pobre, inculta, que se metía en las situaciones más absurdas y que lindaba muchas veces con la tontería. Así Cándida, la criada pobre gallega se convertía en protagonista de diez aventuras con títulos como: "Cándida", "Cándida Millonaria", "Una gallega baila mambo", "Una gallega en México" y "Una gallega en la Habana".        

¿Qué molestaba del personaje? Sin duda lo que más molestaba era que, a partir de ese momento, ser gallega te convertía en una Cándida en potencia y Galicia fue la tierra de grandes mujeres con las que no se le comparaba: Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán y Rosalía de Castro; sin embargo, su condición de emigrada campesina y pobre tenía que ser estigmatizada con un personaje que poseía de real el empleo a que muchas mujeres gallegas podían aspirar, pero no con la ligereza y ridiculez con la que se le presentaba.

En Cuba las películas de Cándida se hicieron muy populares y rompieron records de espectadores, llegando a tener imitadores dentro de la radio nacional con personajes como el de Cundita. La versión caribeña de 1940 fue interpretado por Minín Bujones, quien era también una criada que animaba un programa humorístico llamado "A reírse rápido", de Radio Centro. Esta gallega interpretada por Minín se hizo un personaje clásico que llegó a ser retomado en series humorísticas hasta los años noventa con la actriz Aurora Pita.

EL ACTIVISTA FUCO GÓMEZ

Pese a estas actitudes fóbicas y discriminatorias, tanto el personaje de Cándida, como el de Cundita, fueron rechazados en Cuba por sectores nacionalistas de la emigración, como fue el caso del periodista gallego Fuco Gómez, director del periódico Patria Gallega.

Fuco editó un volante en 1941, en el cual se leía: "Reprobamos las conductas indignas. Nuestra calumniada Galicia y el humilde campesinado gallego son dignos de que se le tenga en mejor concepto y más alta estima". Éste, junto al artículo "Los envidiosos son unos detractores", publicado en Patria Gallega, fue la respuesta a la exhibición en el cine-teatro habanero Payret del filme Cándida y fue respaldado por la Sociedad de emigrados "Becerra y su comarca", de la cual él era miembro.

En el citado artículo Fuco fue muy duro en sus críticas, que extendió a sus propios compatriotas, señalando: "Los profesores y catedráticos de nuestra Patria y la casi totalidad de los gallegos profesionales e insignes, en vez de hacer cuanto está a su alcance por contrarrestar esas campañas difamatorias consistentes en la propagación de calumniosas imputaciones levantadas contra Galicia y su campesinado, y en lugar de realizar una verdadera educación patriótica (...), han contribuido también a mantener un ambiente hostil..." Se refería, sobre todo, a la indiferencia con que habían sido recibidas las películas y los programas radiales por parte de la intelectualidad y, en otros casos, hasta con muestras de simpatía por parte de la misma comunidad gallega que se divertían con éstos.

A su vez elogiaba la actitud que 20 años atrás había tenido la comunidad gallega, cuando una protesta obligó a las autoridades a suspender la obra "El Amor de los Amores", en el Cine-Teatro Payret, donde se ridiculizaba a la mujer gallega. También hacía referencia a cómo en el año 1940, en Buenos Aires, jóvenes de la Sociedad "Mocedades Gallega" habían protestado contra un sainete donde "la mujer gallega hace un papel bajo, deshonesto y torpe, una prueba de lo que se ha dicho es la película "Cándida".

Fuco Gómez, agudo y sin coqueteos políticos, criticó tanto la actitud de los gallegos como la de los cubanos sobre la representación de que eran objeto los sectores más marginados: "Un gran dolor nos ha causado siempre el hecho de que en Cuba se exhibiesen películas y se llevasen a escena obras teatrales en las que el gallego y el negro desempeñaban el más bajo e infame papel, pero nuestro asombro, nuestra decepción y nuestra amargura han sido aún mayores cuando, en nuestro propio país, hemos visto cómo allí eran aplaudidas las obras de autores gallegos y españoles (...). Un caso parecido es el que venimos presenciando en esta República desde hace muchos años, en relación con las infames campañas de que suele ser objeto la mujer cubana, el guajiro, y el negro".

Las críticas realizadas por Fuco Gómez en contra del tratamiento discriminatorio hacia las mujeres, los gallegos y otros sectores, fueron excepcionales en Cuba, donde los medios de comunicación y el arte perpetuaron estereotipos folkloristas sobre los gallegos, objetos de las burlas y las más severas discriminaciones.

Pero el mundo gira a toda velocidad y, en el presente, no pocos de quienes invierten con éxito en América Latina proceden de las hermosas tierras de Galicia, mientras que otros grupos étnicos y sociales han venido a sustituir el papel que un día los gallegos y gallegas desempeñaron en el imaginario colectivo. Injustamente entonces, injustamente ahora. 

Autor del texto: Julio César González Pagés

Más información en el Libro Digital "Gallegas en Cuba"

 

 


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